...La indiferencia es el "apaga y vamonos" de la convivencia, el amianto que nos protege de los fuegos con los que otros quieren asar y condimentar nuestros sentimientos y devenires. Porque el amor y el odio, aunque sea desde extremos bien opuestos siempre aproximan, porque lo único que definitivamente separa es la indiferencia.
Luchar contra lo que no interesa es una opción muy personal. Pero la lucha muchas veces provoca la contrarréplica, el uno frente al otro, la rueda de las malditas historias interminables.
La indiferencia es envolverse de la suficiente indignación para irse sin ruido, recuentos ni historia. Es el adiós de boca cerrada, aquella en la que, como dice el dicho popular, no entran moscas.
Ángela Becerra
Opino que no hace daño quien quiere, sino quien puede. No nos podrá hacer daño aquel ante el que nos mostramos indiferentes, aquel que no es capaz de despertar en nosotros querencias, pero tampoco rencores ni odios. La indiferencia es el muro de hormigón de los sentimientos.
Lamentablemente ese muro hay quien también lo levanta ante las calamidades y sufrimientos ajenos, como un impermeable que evita que cale en sus sentimientos.
Una actitud que a veces tan solo es el escudo que esconde las fisuras emocionales y afectivas de quien lo porta.
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