
Ilustración: N.Rockwell
Creo que desde siempre ha estado a mi lado, aunque últimamente su presencia es más constante, más palpable.
En los malos momentos siempre encuentro su consuelo y en los buenos... bueno para los buenos momentos valemos todos, pero también está ahí.
A veces risueña, a veces taciturna; casi siempre conversadora incansable, aunque cuando calla sus silencios son notables. Siempre accesible.
Crítica implacable, en algún momento despiadada. Reconozco que me ha hecho llorar.
Casi siempre positiva, sobre todo con los demás.
Fuerte, tenaz, terca como una mula, si algo le preocupa no ceja hasta hacermelo saber, aunque me quite el sueño; eso a ella le tiene sin cuidado.
Sensible y en ocasiones romántica; algunas veces le gusta tararearme canciones o me sorprende con un poema o un cuento aprendido en algún lugar, en algún momento. Evocadora y a ratos nostálgica.
Confieso que la he tenido olvidada en algunas épocas de mi vida y apenas la hacia caso, pero como las buenas amigas, ella nunca me olvidó y, en silencio, siempre estuvo a mi lado, consciente de que otras personas y otros quehaceres más importantes ocupaban todo mi tiempo.
Y en el camino de la vida nos volvimos a encontrar. Aprendí a quererla tal cual es y a escucharla un poquito más. Sé que ella siempre me quiso tal cual soy y nunca dejó de escucharme.
Me gusta conversar con la mujer que siempre va conmigo.
.
13 comentarios:
Una reflexión estupenda Carmen.
Ella y yo también somos amigas, es la que mejor me comprende,
me riñe a veces y otras me consuela y me da fuerzas para seguir adelante.
Un beso
Lo espresas con mucha ternura, desde el corazón...estoy segura que no la vas a perder nunca, porque se que la cuidas con mimo.
Un abrazo de otra amiga ( está en la distancia pero cerca en espíritu)
Es como un ángel de la guarda, como un alma gemela, como la propia conciencia de cada uno, como el mejor amigo,...
Una hermosa reflexión, me ha recordado algo que leí hace tiempo, pero me han gustado más tus palabras, jejejeje,...
Un abrazo, Carmen.
¡Vaya Carmen! Aún me queda mucho que aprender, a querer más a la mujer ¿? que me acompaña y a escucharla más.
¡Un abrazo apretao!
A mí me gusta también. Y con la que va casi siempre conmigo, con mi hermana!!
Si las personas aprendieran a quererse solo un poco, en este mundo de insatisfacción que se palpa constantemente, la senda de la alegria, saber ser uno mismo, aceptarse sin ser condicionado por el exterior, mucha más gente recuperaria la alegria del vivir, simplemete eso alegria del vivir, mirarnos al espejo y conocernos un poco más, de que vida queremos, enterremos lo superficial en el olvido de los días.
Saber quienes somos, que la felicidad es una lucha por ser mejores personas.
Un abrazo.
Sí Contrapunto, es lo que tienen estas buenas amigas, que saben lo que necesitamos en cada momento.
Un abrazo
Amiga Pluvisca,
No lo dudes, desde el corazón.
Solo espero no olvidarme de ella otra vez.
Un abrazo
Muy buena comparación, Flautista.
No creo demasiado en ángeles ni en almas gemelas, pero visto desde esa perspectiva adquiere otro sentido. Sí, puede ser.
Un abrazo
Tita,
Ahora estas en esa etapa en la que yo la olvide, pero volverá y la querrás, seguro.
Un abrazo
Bienvenida, Danygirl
Tienes la gran suerte de tener dos buenas compañeras. Cuidalas.
Un abrazo.
P.D. Me gusta tu blog
No es nada fácil ese aprendizaje, Merl, pero cuando empiezas a conseguirlo los resultados son muy satisfactorios.
Un abrazo
Publicar un comentario