
-¿Alguna vez tienes miedo? -preguntó.
-De todo...
-¿De todo?
-Sí.
-Solo se puede tener miedo de una cosa -afirmó Shirley-. Miedo por tus hijos. El resto es muy sencillo: con el dinero, el trabajo, los impuestos, el puenting... simplemente te dices "no tengo miedo" y saltas hacia delante.
Las ardillas de Central Park están tristes los lunes. Katherine Pancol
El miedo nos hace ser prudentes y por lo tanto nos protege, no en vano gracias a él hemos sobrevivido como especie. Pero cuando el miedo nos hace cautivos e interfiere en nuestras vidas, dañando incluso la salud física y/o mental, hay que plantarle cara hasta vencerlo.
Hoy en día vivimos tiempos convulsos en lo laboral y en lo económico y por tanto el miedo a perder el puesto de trabajo, a no llegar a fin de mes, a los cambios, a sufrir recortes, a perder poder, a la incertidumbre... nos angustia y paraliza
Y a veces, los peores son los miedos "de nuestra cabeza", aquellos que imaginamos y agrandamos hasta hacerlos dueños de nuestro pensamiento.
Al miedo solo se le vence concretando su existencia, sabiéndo qué forma tiene y cómo puede hacernos daño, delimitando y acotando su terreno, porque conociendo al enemigo, conocemos mejor por dónde atacarlo. Y la mejor herramienta que podemos utilizar es la motivación, aquella que nos empuja a seguir adelante a pesar de los riesgos.Como decía Nelson Mandela, al miedo hay que saber conquistarlo... y saltar hacia delante.
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