sábado, 10 de julio de 2010

Unidos bajo un mismo denominador común


A pesar de ser hija de un jugador profesional del fútbol, de que en el recuerdo, las tardes de los domingos de mi infancia están unidas al soniquete de los partidos retransmitidos por la radio y de que fueron muchos, muchísimos, los días en que de niña acompañé a mi padre por los campos de fútbol; reconozco que ni me gusta seguir a un equipo concreto ni entiendo nada de este deporte.
Sin embargo me dejo embriagar fácilmente por el fervor popular y me siento delante del televisor junto a los mios para ver a este equipo de mi España que tanta ilusión está generando.

Vivo y vibro con cada partido como si la vida me fuese en ello, los nervios y la angustia me atrapan cuando el tiempo pasa y no veo resultados positivos en el marcador y la alegría me desborda cuando llega el ansiado gooooooooool. Me ilusiono.

Viajo por mi ciudad y contemplo los balcones, ventanas y terrazas engalanados con la bandera.
Un grupo de adolescentes, chicos y chicas, gritan al unísono "yo soy español, español, español..." mientras exhiben la roja y gualda
En la parada del bus, veo a una niña- tendrá unos diez años- enfundada en una camiseta de la selección española y asida con ambas manos a una bandera de España. Me emociono.

Hace no demasiado, "no estaba bien visto" lucir nuestra bandera, declararse orgulloso de ser español. La sombra de ser tachado de fascista, oscurecía el gesto.
Esta brillante selección , jugadores de la talla de Nadal, Jorge Lorenzo,Pau Gasol... nos han unido a muchos españoles bajo un mismo denominador común: el de sentirnos orgullosos de ser y manifestar la españolidad, dejando atrás nuestros complejos.Reflexiono.

Es este nuestro país, cada día más multicultural, donde los que vienen de fuera se sienten orgullosos de su tierra, sus costumbres y su bandera ¿seremos capaces de hacerles llegar lo que nosotros sentimos por nuestros símbolos y nuestra Patria o seguiremos arrastrando nuestros complejos? ¿Cuánto nos durará este fervor patriótico?. Dudo.

De momento disfrutemos del sueño y esperemos que se haga realidad el próximo domingo.Disfruto.

9 comentarios:

anjali dijo...

No creo que el sentirme española tenga nada que ver con el ser fascista. Es cierto que en la época de la transición quizá llegamos a creer que cada cual debía defender la bandera de su comunidad y renegar de la bandera de España, si deseábamos ser liberales y democráticos.
Hoy pienso que todas esas cosas solo son formas de manipular a las personas, por parte de quienes tienen intereses concretos y desean que los demás reaccionen de un modo determinado.
Yo soy y me siento valenciana, española, europea, ciudadana del mundo...; pero ante todo soy un ser racional capaz de amar, respetar, emocionarme y agruparme con los de mi entorno más cercano; y así ir ampliando el circulo conforme se amplia la agrupación y las circunstancias.
Un fuerte abrazo y un besazo querida Carmen.

Contrapunto dijo...

No soy aficionada al fútbol, aunque en mi famiilia ha habido futbolistas profesionales y tengo un sobrino que es arbitro.

Deseo que gane España, soy vasca ante todo y despues ciudadana del mundo.

Un beso Carmen

pluvisca dijo...

En mi casa, no era tanto como tu pero casi, mi padre jugó de jeven al futbol y logicamente despues seguia todos los partidos y juegaba algúno de veteranos.

A mi no me gusta el futbol, si me gusta ver a toda la gente unida por ello, incluso gente que no es de aqui ( por ejemplo unos conocidos de Colombia, que viven en Girona estan entusiasmados)

Sin embargo en Catalunya no se vive igual que en el resto y es una pena, o asi lo creo yo.

Sigue sin gustarme el futbol pero quiero que gane España y me emociona ver a la gente unida, dure lo que duré es hermoso contemplarlo

U abrazo cálido Carmen

Reflexiones de Emibel dijo...

No me siento(nunca) patriota. Nací en este país por casualidad, viví un año en Inglaterra y no me hubiera importado quedarme; viajo a otros países y tampoco me importaría pertenecer a ellos.
No siento fervor por mi bander ni por ninguna de ellas, para mí son trapos de colores y dibujos; algunos hasta la besan (no entiendo).
Pero, por supuesto, esta tarde-noche, me sentaré frente al televisor junto a Emilio (él sí con la camiseta de la roja), con una cervecita en mano y viviré emocionada el partido y esperemos que Paul no se equivoque esta vez.
Por cierto, ya tengo la botellita de cava en el frigo para celebrar la victoria, quien quiera está invitad@.
Besicos, preciosa.

Tita dijo...

Yo también reflexiono, dudo, disfruto y me emociono como tú, querida Carmen.

Hacía mucho, mucho, vamos, nunca, que todos estábamos orgullosos de pertenecer a la roja, todos rojos y envueltos en la bandera de España.

Qué ciego el que no quiera ver. Bien dicen que el deporte es como la vida, ¡quedémonos con lo bueno que nos ha traido!

Abrazos

Carmen dijo...

En algunas ocasiones los sueños se cumplen. En esta se cumplió.

Aunque ahora estemos embriagos de euforia, creo que, pasados unos dias, todos deberiamos de hacer un análisis sociológico sobre lo mucho y bueno que este mundial nos ha dejado y no solo en el aspecto deportivo, que ha sido sobresaliente.

Gracias Anjali, Contrapunto,Pluvisca, Emibel y Tita por compartir vuestros puntos de vista y experiencias.

Un cariñoso abrazo para todas

emilio dijo...

Se cumplió... y yo también soy... español, español, español... yo soy español, español, español.

Lo digo con orgullo en esta ocasión, como puedo decirlo con tristeza en otras, que haberlas las hay...
De todos modos, no soy amigo ni de banderas, ni escudos, ni simbolos de ningún tipo, prefiero los lugares por sus culturas, monumentos, artistas... admirar lo admirable, vamos, y España tiene también de ello, pero también Holanda, Brasil y Azerbaian... por ejemplo.
Me siento ciudadano del mundo.
Pero en momentos como este ESPAÑOL ante todo.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Se cumplio el sueño, Emilio y tuvimos la fortuna de estar ahí para vivirlo.

Un beso

Beatriz F dijo...

pues se hizo realidad ....