jueves, 28 de marzo de 2013

El árbol de los amigos.


“Existen personas en nuestras vidas que nos hacen felices por la simple casualidad de haberse cruzado en nuestro camino. Algunas recorren el camino a nuestro lado, viendo muchas lunas pasar, más otras apenas vemos entre un paso y otro. A todas las llamamos amigos y hay muchas clases de ellos. Tal vez cada hoja de un árbol caracteriza uno de nuestros amigos. El primero que nace del brote es nuestro amigo papá y nuestra amiga mamá, que nos muestra lo que es la vida.

Después vienen los amigos hermanos, con quienes dividimos nuestro espacio para que puedan florecer como nosotros. Pasamos a conocer a toda la familia de hojas a quienes respetamos y deseamos el bien. Mas el destino nos presenta a otros amigos, los cuales no sabíamos que irían a cruzarse en nuestro camino. A muchos de ellos los denominamos amigos del alma, de corazón. Son sinceros, son verdaderos. Saben cuando no estamos bien, saben lo que nos hace feliz. Y a veces uno de esos amigos del alma estalla en nuestro corazón y entonces es llamado un amigo enamorado. Ese da brillo a nuestros ojos, música a nuestros labios, saltos a nuestros pies.

Mas también hay de aquellos amigos por un tiempo, tal vez unas vacaciones o unos días o unas horas. Ellos acostumbran a colocar muchas sonrisas en nuestro rostro, durante el tiempo que estamos cerca. Hablando de cerca, no podemos olvidar a amigos distantes, aquellos que están en la punta de las ramas y que cuando el viento sopla siempre aparecen entre una hoja y otra.

El tiempo pasa, el verano se vá, el otoño se aproxima y perdemos algunas de nuestras hojas, algunas nacen en otro verano y otras permanecen por muchas estaciones. Pero lo que nos deja más felices es que las que cayeron continúan cerca, alimentando nuestra raíz con alegría. Son recuerdos de momentos maravillosos de cuando se cruzaron en nuestro camino.

Te deseo, hoja de mi árbol, paz, amor, salud, suerte y prosperidad. Hoy y siempre… Simplemente porque cada persona que pasa en nuestra vida es única. Siempre deja un poco de sí y se lleva un poco de nosotros. Habrá los que se llevarán mucho, pero no habrá de los que no nos dejaran nada.

Esta es la mayor responsabilidad de nuestra vida y la prueba evidente de que Dos Almas no se encuentran por Casualidad.”


Jorge Luís Borges

La blogosfera nos da la oportunidad de que nuestro árbol se llene de hojas.

Algunas son hojas perennes, que nos acompañan en cada entrada y nos ayudan, con sus comentarios, a comprender el sentido de la vida , nos enriquecen con sus aportaciones y nos animan a seguir por este sendero. Gracias.

Otras son hojas caducas, que nos acompañan tan solo durante una estación, aunque contribuyen igualmente a engrandecer el árbol y hacerlo más robusto.

Hay hojas que llegan movidas por los vientos y que no acaban de engancharse. Una pena, aunque seguramente encontraron otro árbol en el que se sintieron más agusto. Agradezco vuestra brisa.

Bueno, que me voy por las ramas. Gracias por estar ahí.

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3 comentarios:

Tita dijo...

Hermosísima entrada, cojo la parte que me toca, y espero estar en tu árbol mucho, mucho, mucho tiempo.

Un abrazo apretao

pluvisca dijo...

Ya estoy por aqui de nuevo

Lo conocía, es muy hermoso y como dice Tita, espero estar en tu árbol mucho mucho tiempo

Un abrazo

Carmen dijo...

Ahí estaréis, sobre una rama que se ha fortalecido con el paso de los años y las vivencias compartidas.

Un fuerte abrazo.