viernes, 2 de abril de 2010

¿Solidaridad?


Cuenta la leyenda que cierto día, un sabio visitó el infierno. Allí, vio a mucha gente sentada en torno a una mesa ricamente servida. Estaba llena de alimentos, a cual más apetitoso y exquisito. Sin embargo, todos los comensales tenían cara de hambrientos y el gesto demacrado: Tenían que comer con palillos; pero no podían, porque eran unos palillos tan largos como un remo. Por eso, por más que estiraban su brazo, nunca conseguían llevarse nada a la boca.

Impresionado, el sabio salió del infierno y subió al cielo. Con gran asombro, vio que también allí había una mesa llena de comensales y con iguales manjares. En este caso, sin embargo, nadie tenía la cara desencajada; todos los presentes lucían un semblante alegre; respiraban salud y bienestar por los cuatro costados. Y es que, allí, en el cielo, cada cual se preocupaba de alimentar con los largos palillos al que tenía enfrente.


En una sociedad que adolece de falta de valores, según las continuadas quejas de los ciudadanos, la solidaridad, tal vez sea uno de los valores en alza y con más prestigio social. Sin embargo, para mi, es la muestra más clara de la creciente hipocresía social.

Ante grandes catástrofes, tipo Haiti o Chile, hay una gran movilización solidaria, empezando por los gobiernos y artistas más renombrados, lo que crea una corriente empática/simpática que nos hace que todos nos pongamos en movimiento y mostremos nuestro lado más amable y solidario con las victimas. Eso está muy bien. Nuestras conciencias quedan satisfechas y calladas.

Pero ¿qué pasa en el día a día? Es creciente el número de personas "abandonadas" que viven a nuestro lado, gentes con muchas carencias, junto a las que pasamos sin apenas percatarnos de su presencia, sin preocuparnos por sus circunstancias y adversidades.

Hemos llegado a un punto en el que sentimos un gran pudor por la intimidad, propia y ajena. Nos recluimos en nuestra parcela personal, ya sea en nuestros hogares, en nuestro área de trabajo, en nuestro entornos social... y tal vez por un mal entendido "respeto a la intimidad ajena" , nos desentendemos de los que están fuera de ella; incluidos, en muchas ocasiones, nuestros propios ancianos y familiares, vecinos,conocidos... en situaciones adversas.

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22 comentarios:

Contrapunto dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Contrapunto dijo...

Pienso que somos mas sensibles y solidarios a las necesidades lejanas que las que están delante de nuestras narices. creemos que de ellos ya se encarga Cáritas, La Parroquia.

"Chinitos" los hay aquí, no hay mas que abrir los ojos, interesarse por sus vidas, sus necesidades para comprobarlo y ayudar en la medida de nuestras posibilidades.
Un beso

pluvisca dijo...

Carmen; el ser humano es egoista, es egocéntrico y muy pocos son cpaces de dar sin esperar nada a cambio...

Nos rasgamos las vestiduras por los maremotos de la otra parte del mundo y somos incapaces de ayudar a los que pasan hambre en nuestra ciudad...

Asi es la vida, hay que asumirlo...

Un abrazo

Reflexiones de Emibel dijo...

Partiendo de la base que no creo que haya un cielo ni un infierno más que el que cada persona se busca a sí mismo, no creo que sólo sea egoísmo de las personas sino también desconfianza ante esas necesidades de personas que vemos mendigando por las calles.
No creo que la limosna diaria acabe con la mendicidad.
Si a ello añadimos la psicosis de la crisis, quizás las personas piensen que ya tienen bastante con hacer malabares para llegar a final de mes.
Frecuentemente han criticado mi solidaridad con los animales diciendo que los niños lo necesitan más. La cuestión es criticar, ¿quién es nadie para decirme si soy solidaria ó no y si lo soy también tienen que decirme con quién?
El ser humano es así pero yo no tengo por qué aguantarlo.
Cariños!

Azul. dijo...

He vuelto!
Que bien expresas lo que yo pienso. Ante esas grandes catástrofes lejanas, se origina una especie de tsunami solidario contagioso. Hasta la televisión más "telebasura" no deja de bombardear lo mismo. Y allá vamos todos en manada. Yo lo llamo la hipocresía global. Personalmente pienso, que ya me gustaría saber cuánta ayuda real llega a su destino.
Por otra parte, aqui miramos a otro lado. Que no nos pidan un euro por la calle (seguro que lo quiere para droga...), y que decir de las personas "abandonadas" en su propia familia. Léase abuelos, niños desatendidos, etc.
Carmen, yo ya no sueño con cambiar el mundo. Por eso me centro en mi círculo. Eso si, no lo descuido un segundo.

Un abrazo.

emilio dijo...

Ante todo lo que expones, la solidaridad una hipocresía???, puede que tengas razón, puede que haya gente que se vanaglorie de lo solidaria que es, pero también hay esa gente que lo hace sin dar la cara, sin que nadie se entere de su autoría.
Creo que siempre hubo y habrá gente buena y gente menos buena... soy de los que cree que el hombre es bueno por naturaleza, las circunstancias hacen que cambie.

En cuanto a las necesidades de nuestros paisanos, creo que están muy cubiertas por el Estado Social en que vivimos, claro que podría ser mejor, siempre puede mejorarse, pero ni comparación con lo que hace falta por esos otros países que o por sus políticos o por el tipo de Estado en que viven, tienen muchas más necesidades que nosotros.
Y no me enrollo más, un abrazo.

Carmen dijo...

Contrapunto,

Pienso lo mismo que tu. Nos autoconvencemos con la idea de que es el Estado o los organismos y/o asociaciones encargados de ocuparse de estas necesidades y "nos lavamos las manos" de muchas de las necesidades de nuestro alrededor.

Un abrazo

Carmen dijo...

Pluvisca,

Hay que asumir, y hasta justificar, ciertas situaciones para poder seguir adelante. Pero creo que, como sociedad, debemos de hacer autocrítica, de cuando en cuando; algo, por lo demás, muy sano.

Un abrazo

Carmen dijo...

Emibel,

La solidaridad no ha de pasar necesariamente por "el bolsillo", hay muchas formas de ejercer la solidaridad.

Ojalá no hiciese falta que nadie tuviese que salir en defensa de los animales. Por desgracia no es así. Encuentro loable la labor de quienes se preocupan y ocupan de sus necesidades. Te felicito.


No hay, en mi caso, crítica a nivel personal; tan solo una autocrítica como sociedad.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Azul,

Me alegra tu comentario, siempre es buena señal ;D

Veo que has comprendido perfectamente mi planteamiento.

Mis sueños, como los tuyos, cada día son más realistas; sin embargo este medio me brinda la oportunidad de expresar en voz alta algunos de mis pensamientos y eso es lo que hago.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Emilio,

Es complicado exponer en un medio tan limitado algo que llevaría horas de conversación y debate.

Hay gentes que no quieren ser solidarias; viven por y para si mismas y su entorno y no sienten ningún interés por la vida de los demás. Las acepto y trato de entenderlas.

Pero hay quienes apadrinan niños de paises desfavorecidos, pertenecen a asociaciones de ayuda, montan un espectáculo para recaudar fondos,etc, etc, etc pero después llevan meses sin interesarse por su anciana madre, se enfrascan en el periódico cuando alguien necesitado entra en el vagón de metro, no les preocupa que su vecina tenga que dejar solos a sus niños para acudir al trabajo a su hora, se gastan igual tres mil euros por una habitación de lujo, etc, etc, etc.

Es decir, somos solidarios de causas "con prestigio", mientras nos desinteresamos de quien realmente nos necesita y, como dije antes, no me refiero a abrir el billetero.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Después de todo lo comentado, quiero dejar claro que admiro sinceramente a todas aquellas personas generosas, altruistas, solidarias "de corazón", que ofrecen su tiempo, su esfuerzo y su cariño por los demás.
Son miles, tal vez millones, y gracias a ellas todavia podemos decir con orgullo que: "El ser humano es bueno"

anjali dijo...

Creo que debemos atender en primer lugar a ese entorno cercano al que te refieres, no descuidar a la gente que nos rodea y que forma parte de nuestra vida y como tal es nuestro deber ocuparnos de descubrir si nos necesitan para ayudarles a cubrir sus necesidades.
Y luego no está de más ayudar en lo posible a quienes pasan grandes necesidades en momentos puntuales. Pero en eso , cada cual llega hasta donde puede y da lo que tiene; sea monetario, moral, fisico, etc.
Yo siempre he dicho que si para darle pan a los hijos pobres del vecino, he de repartir el pan que tengo y hacer pasar hambre a mis hijos. Sintiendolo mucho, que se queden sin comer los hijos del vecino; o que les de de comer otro mas rico.
Un abrazo.

mErL dijo...

El otro día en una entrevista a Punset, hizo referencia que gran parte del comportamiento y valores en la vida esta en los primreos 7 años de la vida de las personas.
Somos solidarios atraves de las imagenes porque nos ponemos en esa situación es decir tema Haiti POR EJEMPLO. Es normal es una reacción humana, en cambio cuando suceden cosas a nuestro alrrededor nos cuesta estar en la misma situación, me quiero referir a pequeñas cosas, ante una accidente, atentado pues nuestro cuerpo reacciona igual, lo primero que intentamos es ayudar.
En cambio las cosas minoritarias no hacemos caso, somos seres de las prisas, los sin tiempo, los ausentes de todo.
Esta sociedad esta carente de valores, solo hay que ver diversión es igual alcohol, consumo estupefacientes todos los sábados es mismo de lo mismo por las noches, peleas en sitios de bares altas horas, la gente va pasada, controles de alcolemia y droga...y me pregunto hay valores en esta gente joven que nos representara algún día....se que hay gente joven muy involucrada en la sociedad...pero los sábados lo malo estropea lo bueno...menos mal que el joven solidario existe...cruz roja en ONG, en caritas....
Aunque sigo pensando que en nuestra sociedad falla muchas cosas, hay que llevar al rebaño, porque el ser humano se mueve de esta forma hacia la formación de valores que llevan implicada la solidaridad.

Un abrazo.

Flautista de Neón dijo...

Y es que esta es la triste realidad, Carmen.

El relato con el que has comenzado, lo leí hace años, y me hizo ver, que la caridad bien entendida comienza en nuestra propia casa, con las personas que tenemos delante. Esto, se traduce en solidaridad.

Un abrazo cálido.

colibrí dijo...

Te seré sincer, ayer leí la entrada, y me quedé, que no sabía muy bien que decir, y me la pasé todo un día pensando en la solidaridad, en Haiti, en Chile....en el albergue municipal que hay al lado de mi casa...escuchando la radio y entrevistas a los coperantes que ayundan en Senegal...bueno, no he querido llegar a una conclusión, porque creo que no tendo derecho a concluir nada, pero soy escéptica con estas macroayudas, porque en realidad no llegan por completo...alguien se enriquece a su costa. Yo creo en los pequeños detalles, gestos, que se van haciendo día a día, sin ánimo de reconocimiento, y que no tiene porque estar el dinero presente en todas las ocasiones. Solidaridad es una palabra con ámplias posibilidades.
EStamos en un mundo cada vez más egoista, esa es la verdad.

Un besico muy fuerte

Carmen dijo...

Anjali,

Hay mucha pobreza en el mundo, de la que apenas sabemos porque, por fortuna, no convivimos a diario con ella. Necesitan sin duda ayuda de los paises desarrollados.

La crisis ha hecho que descubramos que en paises ricos, como el nuestro, también hay grandes bolsas de pobreza. Ya no nos son ajenas esas imagenes de gentes rebuscando en los contenedores de basura de supermercados. Necesitan también nuestra atención.

Tal vez haya que aprender a repartir equitativamente. No podemos desvestir a un santo para vestir a otro.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Merl,

Me parece muy interesante lo que cuentas.
Sin duda el impacto emocional que nos causa el bombardeo de imagenes catastróficas, hace que se movilicen nuestras emociones y que empaticemos más con las victimas y, movidos por la emoción, sintamos la necesidad de hacer algo por ellos.
En cambio nos cuesta más ponernos en la piel del vecino, conocido o esa persona con la que solemos cruzarnos y suponemos que lo está pasando mal.
A veces, por no querer inmiscuirnos en su vida privada, dejamos de tender una mano.

Creo nos estamos volviendo demasiado individualistas, por lo tanto, menos solidarios, a nivel "de calle"

Un abrazo.

Carmen dijo...

Flautista,

Justo ese pensamiento me ha llevado a esta reflexión y a la duda, porque conozco ya demasiados casos donde hay una insolidaridad manifiesta dentro de "casa"; en cambio se vanaglorian, o al menos hacen saber, su participación solidaria en determinadas causas. ¿Se puede considerar que esa persona, de verdad, es solidaria? Con sinceridad, no lo sé.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Colibrí,

Tampóco yo pretendo, ni lo intento, llegar a una conclusión. Imagino que cada cual tiene su "verdad"

Hay miles de personas ejemplares por su solidaridad, sobre todo porque ejercen de ello y mantienen una actitud que les hace acreedoras de ello. Suelen ser gentes anónimas que, si salen del anonimato, es por la relevancia que alcanzan sus obras y porque alguien decide descubrirles.

Lo que me cuestiono es, como antes he explicado, esa solidaridad "selectiva" de algunas personas que, sin embargo, son indiferentes o hasta egoistas ante determinadas situaciones.
O aquellos que buscan algo a cambio de esa solidaridad: ocupar su tiempo libre, puntos para una futura oposición, prestigio social, etc

Supongo que es un tema complicado para un blog.

Un abrazo.

Tita dijo...

¡Cuánta razón tienes Carmen!

Rozamos la mala educación, con el afán de no molestar y no inmiscuirnos en la intimidad de los demás.

Fijaté, justo cuando se sabe de sobra que los que de mejor salud gozan, son los que disfrutan de amplias relaciones y redes sociales (que no quiero decir en cantidad, sino tener a tus amigos y vecinos cerca cada día....)


Abrazos

Carmen dijo...

¿Qué te voy a contar a ti que tu no sepas de este tema, Tita?

Es que es muy fácil ser "solidarios" con los que gozan de prebendas, lo difícil es serlo con aquellos que de verdad nos necesitan y de los que solo recibiremos su gratitud.

Un abrazo.