martes, 1 de diciembre de 2009

Pienso...


En muy pocas ocasiones podemos elegir las circunstancias que nos acontecen, porque casi nunca dependen unica y exclusivamente de nosotros.
Cuando nos favorecen, sencillamente las disfrutamos, pero ¿qué nos sucede cuando nos son adversas? Por lo general la tristeza, la frustración, el enojo, la ansiedad, la ira... se apoderan de nosotros y de nuestra felicidad.

Es normal que ante situaciones o circunstancias adversas o dramáticas reaccionemos con sufrimiento y dolor, pero otra cosa muy distinta es "hundirse en un pozo sin fondo", quedarnos paralizados, bloqueados, ante hechos que no tienen vuelta atrás.

Si no podemos cambiar las circunstancias, sí está en nuestra mano cambiar nuestra actitud ante ellas. El pensamiento es la clave

¿Os habeis fijado con atención en las cosas que nos decimos a nosotros mismos?:
"¡Seré estúpid@!" "¡No me sale una a derechas!" "¡Ya está el imbécil de mi jefe!" "Estoy hart@ de este trabajo" "Estoy deseando que llegue el fin de semana" o tal vez :"¡Qué bien me encuentro hoy!" "¡Dá gusto trabajar con esta gente!" "¡ Un trabajo excelente!"... Lo que nos repetimos de forma constante, esas frases interiores, son las responsables de la gran mayoria de nuestros estados de ánimo.

Si aprendemos a controlar nuestros pensamientos, podremos controlar nuestras emociones. Podemos elegir la actitud, el modo en que deseamos tomarnos las cosas.

Una herramienta muy útil son los gestos: una sonrisa, una mirada afable, sosiego en los movimientos, amabilidad en el trato... influiran positivamente en nuestras emociones.

¿Habeis comprobado cómo es ese día que estais contentos y os sentis pletóricos? ¿Acáso no parece que todo y todos conspiran para que el día sea perfecto?

La respuesta es sencilla: las emociones se contagian, e igual que una persona nerviosa puede contagiar su nerviosismo a los demás sin que abra la boca, una sonrisa puede hacer que las personas que nos rodean estén más abiertas y más proclives a la amabilidad.

No estaria mal, pues, hacer caso de la recomendación de Kenneth Nowack, psicólogo, experto en inteligencia emocional :

"Yo hago un ejercicio muy simple cada día: en cuanto me despierto pienso en algo positivo y lo intento sentir. Luego me propongo hacer algo positivo durante el día para mí y para los demás. Eso, realizado a diario, te cambia."

La vida puede ser tan fácil como queramos hacerla o tan difícil como la sintamos en cada momento.

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11 comentarios:

Reflexiones de Emibel dijo...

Carmen, tienes toda la razón pero qué difícil es a veces sonreir en la vida cuando no hay sonrisas a tu alrededor.
Noto que mi estado de ánimo influye en las personas que están conmigo cuando me gustaría que cuando estoy de bajón me influyeran las buenas vibraciones,se preocuparan de hacerme sonreir.
Para reflexionar....
Besotes

pluvisca dijo...

Ay mi niña!!!

Pues i, la sonrisa y pensar en positivo ayuda mucho, aunque a veces es difícil.

Estamos muy acostumbrados a agarrarnos a lo negativo, por ej, alguien llega tarde y ya pensamos que ha tenido un problema...por decir algo, en vez de pensar algo positivo.

Hay que cambiar el chip y eso es todo un proceso.

Besines positivos

Contrapunto dijo...

Yo me sé muy bien la teoría, pero me falla la practica.
Soy riuseña, tengo buen humor y lo congagio.

Pero cuando estoy triste, me cuesta controlarlo, necesito un par de días para digerir y luego vuelvo a ser, la risueña Contra que normalmente soy

emilio dijo...

Que razón tiene Nowack...
Yo cada mañana entro a trabajar cantando (que piensan por allí que estoy loco) y paso la mañana genial... Si algún día por lo que sea voy desanimado o con algún dolor, el día se me hace eterno.

Procuro estar alegre a cada momento (salvo circunstancias que no puedas evitar entristecerte... claro) y así, yo creo que soy feliz... vamos, no lo creo, lo soy.

Un abrazo Carmen.

Carmen dijo...

Emibel,

Claro que es difícil, como lo fué en su día aprender a caminar, aprender las matemáticas, aprender un oficio... Hay que estudiarse la teoría, practicar, practicar y más practicar y empezar a cambiar actitudes.
No hay por qué cambiarlas todas de golpe, solo empezar por las que más daño nos hacen, para seguir cambiando lo que no nos gusta.

Emibel, nadie te hará sonreir si tu no te das permiso para hacerlo.
Cada uno debemos aprender a gestionar nuestras emociones... después encontraremos a quien nos haga sonreir.

¡¡ Vaya rollo te he soltado !! jajja

Un beso maña.

Pluvisca,

Ufff qué negativos y derrotistas somos ¿verdad? yo creo que viene incorporado de serie. Pues nada, empecemos a tunearnos y a pensar primero en lo positivo y alegre, que , como dice mi madre, los problemas y los dramas tienen patas y te enteras rápido.

Un beso, guapa.

Contrapunto,

Creo yo que es imposible estar siempre con una sonrisa de oreja a oreja y viendo la vida constantemente de color rosa.
Hay veces en que a una le asalta la tristeza, la nostalgia, el enfado... y no hay más.
Pero pienso que en la balanza general ha de pesar lo positivo, que de los 365 dias del año los más sean positivos y los menos los negativos y no al revés. Y llevar a gala un digno "optimismo inteligente" ¿no crees?

Un beso, mi vasca favorita.

Emilio,

Plas, plas, plas (aplausos) Me quito el sombrero ante tu filosofia de vida.
¿Qué decirte? salvo que eres de esa clase de gente de la que me gusta estar rodeada, porque hay tantos problemas en la vida que se agradece cuando alguien nos contagia alegria.
Tu quieto, ni se te ocurra cambiar :D

Un besico, maño.

mErL dijo...

Esta vida es un camino de aprendizaje me doy cuenta que cuanto más mayor voy aprendiendo la lección, hay días que me enfado si algo no sale como quiero, pero son unos minutos, antes podian ser horas y hasta días...si me cuentan hace 10 años ciertas aptitudes mias ante situaciones me parto de risa, en cambio ahora si que soy cada día más feliz, poco domino muchos aspectos, sobre todo mi mente.

Un abrazo.

Carmen dijo...

Merl,

A mi támbién me sucede lo mismo; cuantos más años cumplo más cuenta me doy de lo mucho que me queda por aprender. Y me gusta, porque me hace sentir más viva.

Al principio, como todo aprendizaje, no resulta fácil cambiar actitudes, que en muchos casos se han enquistado como hábitos, pero poco a poco ves que vas consiguiendo mejorar, y sobre todo , sentirte mejor contigo mismo y eso anima a seguir por el mismo camino. Te felicito, pues, por haberlo conseguido, Merl.

Un abrazo, amigo.

Tita dijo...

Por mi horario soy la última en entrar en la ofi. A esa hora ya ha puede haber pasado de todo. Entro, y noto el ambiente, si hay o no tensión.

Si es bueno, me dejo llevar, si está tenso sonrío y grito ¡buenos días!

Me encanta ver las sonrisas con las que se pagan las sonrisas...


Verdad o mentira...todo parece un poco más llevadero.

Un abrazo Carmen

Flautista de Neón dijo...

Me gusta ir contra corriente, en el sentido de intentar positivar los ánimos cuando todo está oscuro y sombrío.

La clave, está en tener una actitud positiva. Me he sentido muy mal en alguna ocasión, y he recurrido a mirarme en el espejo y convencerme de que soy un gran tipo, sin pecar de protagonismo, sino con humildad. Yo, puedo afirmar que esa actitud se contagia.

Pero nadie es perfecto, y a veces es difícil y complicado conseguirlo.

Un abrazo, cálido e intenso.

Tita dijo...

Te he dejado un regalito en mi bloss

Un abrazo

Carmen dijo...

Tita,

Por lo que te conozco, me parece que eres de ese tipo de personas que su sola presencia pone una sonrisa.

¿Verdad, mentira? No vamos a poner en duda el poder de las "neuronas espejo".

Un abrazo apretao.

Flautista,

Qué sano ejercicio es ese de ir contracorriente cuando el ambiente está caldeado.
Poner una sonrisa, un gesto amable donde las caras son largas y con "mala leche". Seguro que, si no todo son sonrisas, al menos el ambiente empezará a ser un poco más relajado y llevadero.

Hummmmm ¡ cómo me gusta ese abrazo!
Otro igual de cálido e intenso para ti, amigo.

¡¡¡¡ Tita , quéesloquees!!!

¡¡¡ Voy volaaaaaaaaaaaando !!!
(como me estrelle ya verás tu)